Formación en Constelaciones Familiares
Un proceso evolutivo de dos años (y una etapa de integración práctica) para transformar tu mirada y acompañar la de otr@s.
Este camino de transformación nace desde un compromiso con la calidad y el respeto por el proceso de cada alumno. Por ello, trabajo con grupos reducidos de un máximo de 10 personas. Mi prioridad es poder guiarte y acompañar tu evolución de manera cercana y presente, asegurando que cada integrante reciba la atención necesaria en su recorrido.
La palabra Formación proviene del latín formatio, que significa «la acción y el efecto de dar forma». En este espacio, formarse no es solo acumular información, sino participar activamente en el modelado de la propia esencia. Es un proceso de ordenamiento interno para que la vida recupere su forma original y fluida.
Está dirigido a quienes desean:
Habitar su lugar en el árbol: Indagar en lo profundo de sus experiencias para sanar el presente y vivir con plenitud.
Facilitar el proceso de otros: Convertirse en puentes para acompañar a l@s demás.
Primer Año: El Encuentro con la Propia Historia
«De lo cotidiano a lo sistémico»
El primer año es una invitación a la autoobservación. No se trata de acumular teoría, sino de aplicar los conceptos en tu propia vida para incorporarlos desde la práctica. Sin embargo, tendremos material de lectura , videos para aprender conceptos con el lenguaje apropiado.
- Aprender desde la experiencia: La vivencia personal es nuestro punto de partida. Investigaremos cómo los conflictos actuales son huellas de nuestro clan, algunas provenientes de la historia personal y otras del sistema familiar.
- La Sanación como Proceso: Entendemos que integrar lo que hoy rechazamos (los excluidos, las sombras cotidianas) requiere tiempo. Es un camino de respeto hacia quienes estuvieron en nuestra infancia y de agradecimiento a los ancestros.
- Tomar a la Madre y al Padre: Un proceso profundo para acceder a lo vivido y tomar lo que nos dieron tal como fue, reconociendo que ambos habitan en nuestro interior.
- El Lugar de la Adulta o del Adulto: El objetivo es adquirir una nueva perspectiva de tu sitio en la vida, tomando la fuerza necesaria para ser un adulto/ una adulta responsable de sus decisiones y ver los inconvenientes como aportes a tu evolución.
Segundo Año: La Mirada de quien Facilita
«Profundización, Percepción y Servicio»
Una vez que empezamos a ordenar nuestro propio sistema, nos adentramos en la herramienta. En este segundo nivel, la participación en talleres se vuelve imprescindible para desarrollar la percepción necesaria.
- Aprender a Leer el Campo: Desarrollaremos la capacidad de percibir lo que sucede en un sistema , agudizando la observación y la escucha de lo que el campo manifiesta.
- La Actitud del Facilitador: Profundizaremos en la actitud neutra. Aprenderás a facilitar sin caer en la trampa de «querer salvar», respetando el destino del consultante y manteniéndote en tu lugar de fuerza y neutralidad asistid@ por tu guía.
- Temas Específicos y Práctica: Abordaremos dinámicas complejas y situaciones particulares que surgen en la consulta, siempre desde una mirada fenomenológica.
- Presencia y Percepción: Si bien la observación está presente desde el inicio, en este año es el eje central. La práctica constante en talleres es lo que permite integrar la técnica hasta convertirla en un arte al servicio de la vida, desde la humildad sincera.
Al Finalizar la Formación: Prácticas de Acompañamiento
«El paso hacia el Ser Facilitador o Facilitadora»
Al terminar los dos años de formación, iniciamos una etapa fundamental de prácticas supervisadas.
No te suelto la mano al finalizar el programa; te acompaño en tus primeros pasos como profesional. En este espacio podrás aplicar todo lo aprendido en un entorno cuidado, ganando la confianza y la templanza necesarias para sostener los procesos de otr@s, siempre bajo mi guía y apoyo.
Metodología
Este curso se basa en la idea de que nadie puede llevar a otr@ a un lugar donde no ha estado primero. Si bien hay historias ajenas que no hemos vivido, habitar en cada constelación diferentes roles, hacer contacto con las vivencias de las compañeras o compañeros adquirís la empatía sistémica necesaria. Por eso, el tránsito por ambos años se considera un tiempo para que el facilitador/la facilitadora no solo conozca la técnica, sino que haya integrado la filosofía sistémica en su propia piel.